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Libro Reflexiones en la Vejez 2006

Tras la jubilación creativa

El curso 1055/56 estrenamos Facultad de Económicas, en Bilbao. 45 años después he tenido ocasión de compartir un “ágape” con la treintena de “triunfadores” de la promoción, que viven por aquí y aún conservan un cierto humor. El tiempo hace su trabajo y al menos a cuatro de los presentes, a quienes no había visto en todo este tiempo, no llegué a reconocerles. Tuve que pedir “asistencia” y, aún así, me costó un buen rato identificarles y ubicarles en mis recuerdos.

Pero vayamos al grano!. Nuestras edades oscilaban entre 63, (los menos), y 67 años, con un porcentaje de jubilados importante. En el grupo había gente de cierta “categoría” en cuanto a curriculum. Indiscutiblemente, pasamos un buen rato, intranscendente por supuesto, y es seguro que este encuentro anual lo seguiremos repitiendo, unos cuantos años más, mientras no se nos agudicen los “achaques”. Mi inquietud se desata a partir de este momento. ¿Volver un año después para qué?. ¿Puede un colectivo de economistas, en el que hay catedráticos y profesores de Universidad, políticos, empresarios, ejecutivos de alto nivel, etc. reunirse simplemente para “matar el aburrimiento”, repitiendo una y otra vez anécdotas de la “Uni” o de la “mili”?. ¿O para hablar del Athletic?. ¿O para admirar la “agudeza” en “marketing” del fotógrafo?. (Para darnos el “sablazo”, nos mandó una treintañera bien escotada y con un tatuaje en el hombro que pedía, “más que los besos que le dio algún colega”,…. “mordiscos”).

En esta mi primera comparecencia, al no pertenecer a la “élite” super-intelectual, me he limitado a observar desde un segundo plano. Se trataba de ir “cargando las pilas” para poder “enredar” un poquito en los años sucesivos. Me parece muy bien la Misa por los difuntos y la comida de confraternización informal; pero no me parece suficiente. Con tanta cabeza “bien armada”, yo eché de menos un coloquio, de una horita por ejemplo, en el que se pudieran debatir temas de toda índole. Por ejemplo, de actualidad a nivel local, nacional e internacional. O mas transcendentes ligados a nuestra paulatina aproximación a ese tránsito hacia lo desconocido, etc.. Estamos en una edad interesante para analizar temas de economía, por supuesto, pero también de sociología, filosofía, política o teología. ¿Por qué no compartir, aunque sea superficialmente, nuestras experiencias y tratar de plasmar alguna idea consensuada, con el fin de añadir un componente “creativo” a nuestras reuniones de “amistad en el ocio”?. Si persigo una “jubilación creativa” es porque solo el pensar en una puramente “vegetativa” me sume en la agonía.

La amistad se fortalece en el compromiso que supone cualquier trabajito puntual y concreto, por sencillo y mínimo que sea. La felicidad, profunda por real, solo se “toca” manteniendo una constante actitud de servicio hacia nuestro entorno próximo. En Benidorm o Canarias la felicidad es mucho más aparente que real. Ni la edad, ni los achaques, ni la rebeldía ante la desvalorización de mi conocimiento-experiencia, ni la sensación de seguir “con las manos vacías” a pesar de tantos años de lucha, etc…..“se me van de vacaciones”. Me acompañan a todas partes y me atormentan en la inactividad. El llevar siempre “la misma cabeza sobre los hombros” impide dejar de pensar. Y hay ante nosotros demasiada miseria pidiendo ”a gritos” un poco de solidaridad.