No sé cual puede ser la intencionalidad última de la abrumadora presencia de la muerte en la primera plana de todo tipo de medios. ¿Será que el cuarto poder se nos ha hecho garante de la inmortalidad de quienes dan el salto al misterio cada día?. Admito sin problemas que el poder y la magia de un recuerdo colectivo consiste en hacer presentes incluso a los físicamente ausentes. Pero de ahí al masoquismo puro y duro de algunos colectivos va un buen trecho.
Cuando llegas a una edad en la que “el tiempo vuela”, relativizas con la mayor naturalidad los dogmas mediáticos de cada día. Ahora se trata de conservar el humor para poder celebrar cincuentenarios. ¡Y no siempre es fácil!. El cultivo de la mente requiere mucho ejercicio y el riesgo de la rutina cotidiana nos acecha. El panorama suena a chiste. Por la mañana solemos empezar “bailando con pepe”. Sabrosos el pan y el periódico a primera hora. Al mediodía jugamos a la bolsa,….pero a la del supermercado. Por la tarde los más afortunados pueden hasta conducir,….el cochecito de su nieta o nieto. ¡Y ni tan mal con tan frenética actividad!. No deja de ser una prueba evidente de nuestra capacidad de mover el esqueleto con cierta autonomía.
Fuera de bromas, inmersos en la tercera edad es normal desconfiar de las verdades “absolutas y universalmente válidas” ¿?. Cualquier “dogmatismo” en religión, política o empresa nos huele a “mal rollo”. Nos encontramos mas a gusto en un cierto relativismo, ajeno a todo fundamentalismo que exige siempre docilidad y sumisión. Bastante cruz tenemos cada uno con nuestras obsesiones. Frente a todo dogmatismo religioso o político hemos de contraponer nuestra “revolución amable”. Las personas que hemos llegado “a la mejor edad” podemos y debemos hacerlo. Está muy bien unirse para reivindicar aumentos de pensiones. No olvidemos, no obstante, el enorme abanico de posibilidades presente en un futuro, única y exclusivamente de nuestra propiedad.