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Sociología

En crisis y con el motor gripado

En el crepúsculo de este 2012 nadie parece capaz de librarnos de la crisis borrascosa que nos envuelve. Las maravillosas promesas de la política neoliberal se han quedado en muy poca cosa. Palabras y mas palabras que no liberan a la buena gente de caminar, con el cinturón cada vez mas prieto, hacia una navidad mas bien negra. ¿Cómo salir del atolladero?. Nueva pregunta del millón, sin una respuesta contundente desde las alturas del poder político y los “mercados”. Vamos a ver si me aclaro:

Para la economía neoliberal el motor del progreso es el beneficio, la codicia, el “ande yo caliente y ríase la gente”, etc.. Este es el dogma intocable que sacraliza un concepto de riqueza y bienestar ligado exclusivamente al tener, a acumular patrimonio líquido y sólido, sin límite. Así, toda las estructuras de economía productiva y financiera se orientan a evitar que el tal motor se pare, provocando una escandalosa concentración del dinero y del poder en muy poquitas manos. En esta línea, la globalización ha sido una herramienta perfecta para que la cosa funcione, pudiendo actuar sin escrúpulos y fuera de todo control. Deslocalización, explotación de la miseria, producción en masa de productos con fecha de caducidad, usar y tirar, contaminar, etc.. ¿Hasta cuando? Por suerte o por desgracia el tiempo va poniendo las cosas en su sitio y ahora empezamos a darnos cuenta de que no es oro todo lo que reluce. El mencionado motor del crecimiento y el progreso, tan exitoso para algunos, parece que se está gripando en nuestro opulento primer mundo. Pues bien, este proceso de agarrotamiento, con pinta de crisis sistémica, debería hacernos pensar que algo está fallando en el invento neoliberal. El valor supremo del beneficio, la acumulación de riqueza de una minoría, el insaciable querer tener mas de la mayoría, etc., parece no llevarnos a buen puerto. Y no solo eso, además va poniendo en evidencia nuestra pobreza como personas. No dejamos de ser unos peleles atrapados por la obsesión consumista. ¿No va siendo hora de hacer trabajar a la imaginación para cambiar de rumbo? ¿Cuáles pueden ser las alternativas?

No se si es pura fantasía, pero a mi se me ocurre que podríamos intentar darle la vuelta al dogma neoliberal. Las penurias de tantas personas, visibles en directo o a través de los medios, se hacen cada vez mas insoportables. Hay que ser demasiado egoísta y sin entrañas, para permanecer impasible y de brazos cruzados ante tanto drama. En este sentido, por nuestro propio interés y al margen de criterios morales, tendríamos que cambiar el motor gripado del beneficio, por otro mas moderno al que todos podríamos hacer funcionar: el motor de la solidaridad. El tsunami ha llegado para muchos y hay que poner todos los medios para, con la máxima urgencia, paliar los daños y padecimientos de las personas mas vulnerables. En el día a día comprobamos que la solidaridad funciona bastante bien entre la gente más humilde. El problema es que entre los acaparadores de fortuna no funciona en absoluto y es a estos a quienes hay que convencerles de su error. ¿Como?. Haciéndoles ver que están perdiendo la oportunidad de vivir mejor, siendo mejores personas. En el mundo del fútbol lo estamos viendo con claridad. C. Ronaldo está triste y también lo están tanto Mourinho y Florentino Pérez. Tienen mucho dinero, pero cada uno lleva su cruz…. Messi, Pep Guardiola, F.C Barcelona…. En el resto de las actividades pasa mas de lo mismo. De tanto mirarse al ombligo, los grandes magnates se deshumanizan, se aíslan en ghettos de lujo y pierden la alegría de ser personas normales y corrientes. No saben lo bien que podrían sentirse siendo mas compasivos y soltando solidariamente algo mas que migajas.

En mi modesta opinión, si los ricos españoles quisieran, probablemente bastarían las fortunas de medio millón de ellos, para resolver los problemas financieros del resto de sus compatriotas. Podrían liderar la reestructuración de empresas y mercados, impulsando un cooperativismo humano y solidario que antepusiera las personas a los beneficios. La consecuencia inmediata sería una redistribución de la riqueza mas equitativa y la apertura de nuevos caminos a la generación de empleo y a la protección de la naturaleza. Por ejemplo, incentivaría la relocalización de actividades industriales, agrícolas y de servicios, utilizando al máximo los recursos propios Se reduciría el despilfarro a base intensificar la reutilización y el reciclaje. Y seguro que se harían muchas cosas mas porque al trabajar en equipo, con objetivos comunes, irían surgiendo continuamente nuevas ideas.

El motor de la solidaridad nunca se gripa y puede mover montañas. La compasión y la cooperación son combustibles de alto rendimiento. Y no solo eso, son además inagotables, si todos y cada uno de nosotros, empezando por los de arriba, ponemos nuestro granito de arena.