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Estigmatizando el abertzalismo

Para la gente de buena voluntad parece evidente que la situación socio-política, en el conjunto de Euskal Herria, ha dado un auténtico vuelco…. a mejor. La paz se va consolidando día a día y buena prueba de ello es la reducción paulatina del número de escoltas. ETA, grupo terrorista para algunos y organización armada integrada en el Movimiento de Liberación Nacional Vasco para otros, va cumpliendo una a una todas sus promesas. Ha llegado a declarar una tregua definitiva, renunciando a todo tipo de acción bélica y apoyando todas las iniciativas políticas de la Izquierda Abertzale. Por ejemplo, la creación de un nuevo partido o grupo político como SORTU, cuyos estatutos encajan perfectamente en el corsé de la legalidad española. Total que prácticamente ha desaparecido del “ranking” de preocupaciones de los vascos. ¿Estamos todos contentos?. Pues no señor. Sigue habiendo una serie de insaciables a quienes se les hace insoportable la nueva situación. Cada avance hacia la paz definitiva no acaba de satisfacerles y ellos piden siempre algo mas, elevando el listón hasta cotas inalcanzables. Bien sea por rencor o por interés, juegan a la estigmatización del conjunto de un abertzalismo al que quieren no solo vencer, sino también humillar. Nunca darán el brazo a torcer en la liberación de Arnaldo Otegi y sus compañeros, por citar algo concreto. Es su forma de alimentar un “odio al otro” que no deja de ser un veneno mortal para la convivencia.

Seguro que todos tenemos nuestra parte de culpa en el mantenimiento de tensiones, pasiones y odios. Ahora bien, en demasiadas ocasiones los hombres públicos en general y los políticos profesionales en particular, en lugar de calmar los ánimos se dedican a echar mas leña al fuego. ¿No son ellos quienes deben de dar ejemplo para que dejemos de señalarnos con el dedo los unos a los otros?. ¿ Por qué caen con tanta facilidad en la tentación de inflamar pasiones, pensando en arañar un puñado de votos?. ¿Si no son capaces de resolver un problema político que esta en sus manos, qué podemos esperar de ellos?. Ante tan confuso panorama,…. ¿cómo no añorar a un inolvidable Juanjo Ibarretxe?.