Entramos en el sopor veraniego bombardeados por un chaparrón de noticias sobre la crisis, el fútbol, la política y un largo etc.. El o los rescates ya están ahí, acabamos de conocer la legalización de Sortu, poco a poco iremos conociendo el campeón europeo de fútbol, el vencedor del Tour, el reparto de medallas en la olimpiada, el vencedor de la Vuelta, etc. Pues bien, si la alegre evasión se repartiera entre todos, sin excepción, ni tan mal. Pero me temo que semejante breva no va a madurar para un alto porcentaje del personal. Y entre penas y alegrías, nos daremos de bruces con un ambiente otoñal multicolor, negro, gris, verde o azul, según la mas o menos cruda realidad que nos toca vivir a cada uno. ¿Hacia donde girará el máximo protagonismo?. Aburridos ya de tanta clase de economía y tanto deporte, en la CAV muy probablemente hacia la política. Nos van a plantar una urna delante de las narices y, con la que está cayendo, parece llegada la hora de ejercitar nuestro derecho al voto responsablemente.
Para quienes nos consideramos Pueblo Vasco, dentro del conjunto de la ciudadanía vasca, el compromiso es muy importante. Y no va a ser nada sencillo el decidir a quien votar. Las mayores dudas se concentran en el nacionalismo vasco soberanista, siempre fiel a las tesis del ahora profesor Juanjo Ibarretxe. Valoramos el pragmatismo y buena gestión del “bizkaitarrismo” regionalista liderado por Urkullu, pero nos cuesta entregarle nuestro corazón. Al mismo tiempo, la ilusión nos hace volver la mirada hacia la gran coalición independentista abertzale, a cuyo frente debería estar ya Arnaldo Otegi. Tendrá que demostrar su capacidad de gestión, pero de momento nos trae un aire fresco progresista al que hemos de dar una oportunidad. No tengo ni idea de lo que está pasando en Gipuzkoa. Me gusta, sin mas, el discurso abertzale que trata de forzar la reducción de las basuras generadas e incrementar la reutilización y el reciclaje. Dicho esto, confieso que no veo bien que el PNV, en lugar de negociar hasta el amanecer, haya sumado sus votos a los del PSE y PP, para censurar al diputado foral de Medio Ambiente, Sr Alduntzin. A estas alturas, ¿cómo se puede pactar con dos partidos que han llevado al Estado español a la quiebra?.
Un último apunte a cuenta de la crisis. Recuperar un crecimiento que excluye a grandes masas de la población no nos sacará del agujero. La única salida a corto plazo está en cooperar, en compartir, en ser solidarios, etc. Y a quienes no juegan a esto, se ha de perseguir con la ley en la mano. El dinero ni se disuelve, ni se evapora, simplemente cambia de manos, demasiadas veces de una forma tramposa. ¿La consideramos criminal por matar de hambre a mucha pobre gente?. Los usureros y avaros que lo acaparan no son los “mercados”. Son personas con nombres y apellidos que, obsesionados con el “tener”, reniegan de su condición de seres humanos capaces de sentir compasión por el que sufre. Es a esta gente a la que hemos de traer a mandamiento, sacándoles de sus paraísos fiscales, SICAV’s, etc.. Los partidos tradicionales, rehenes de los bancos por sus enormes deudas, difícilmente seguirán el rastro del dinero evadido con el suficiente tesón. ¿Por qué no dar una oportunidad, entre nosotros al menos, a un abertzalismo progresista dispuesto a luchar por una mejor distribución de la riqueza desde una izquierda renovada?.