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Libro Reflexiones en la Vejez 2006

Relativismo en la vejez

Uno de estos días me despedía telefónicamente de un viejo conocido, unos 15 años mayor. El buen hombre se enfrenta al último tránsito con una entereza encomiable. Uno de sus comentarios me impactó: “De estar en mis manos, hubiera parado el reloj en tu preciosa edad(65)”. ¿Y cuales son las maravillas de esta edad?. En el día a día vengo observando unas cuantos detalles: 1. Cada vez soy menos competitivo. No me importa que me ganen a todo. 2. Cuando me acerco a los jóvenes con cierta humildad me tratan de maravilla. 3. Me siento cada vez más libre para dar mi opinión. No te hace caso nadie; pero es un descanso para la mente. 4. Desconfío de las verdades absolutas y universalmente válidas. Cualquier “dogmatismo” en religión, política o empresa me huele a “mal rollo”. Me encuentro mas a gusto en un cierto relativismo, ajeno a todo fundamentalismo.

Con motivo de la reciente Semana Santa, Pascua florida o “vacaciones de primavera”, es inevitable algún debate de sabor religioso en las tertulias familiares. L a muerte, tan presente en los telediarios, obliga a reflexionar y en estos temas se puede entrar sin el encono propio de las discusiones políticas. Pues bien, gran parte de nuestra juventud se muestra tajante a la hora de opinar sobre la religiosidad de los mayores. ¡No creen en semejantes patrañas!. Son dogmáticos a la contra que se sitúan en otra onda. ¿En qué ayuda a la compra “imposible” de un piso, o a conseguir un buen puesto de trabajo, una “muerte y resurrección” de hace 2000 años?. ¡Pasan de estas historias!. Parece interesarles únicamente la vida presente. A mi me parece muy bien; pero me surgen preguntas. ¿Y qué hacemos con el enigma de las terribles injusticias de este mundo, provocadas por una parte de la humanidad y soportadas por la otra?. ¿Por qué el hombre, desde el principio de los tiempos necesita del “hechicero” y demás santones de todo tipo y condición?. ¿Por qué no prescinde de los “dioses” del wudú, del judaísmo, del budismo , del Islam, del cristianismo, de…?. ¿Será porque no se puede vivir sin esperanza?. ¿Y donde podemos encontrar a esta señora?. ¿En las religiones?. ¿Por qué aferrarse a un dogmático NO?.

Precisamente, la Resurrección cristiana pretende ser un torrente inagotable de esperanza. No podrá ser biológicamente demostrada; pero sí hay algunas razones para creer. La guerra de Irak nos ha mostrado a las gentes sencillas de la Mesopotamia actual. ¿Si os contaran la resurrección de alguno de sus “santones” les creeríais?. Imaginaros esta misma gente hace 2000 años y ver en ellos a los apóstoles de la Biblia. Rudos, incultos, apenas preparados para sobrevivir. ¡Ningún parecido con sus doctos sucesores en el siglo XXI!. Y sin embargo la historia que nos contaron sigue siendo recordada en nuestro post-moderno primer mundo. ¡Y seguimos siendo muchos los aferrados a ella!. ¿Se puede ser tan “insustancial” como para hacer caso durante tanto tiempo a unos cuentistas?. Caminando “sin prisa pero sin pausa” hacia la muerte, uno se va alejando de las afirmaciones o negaciones fantasiosas en su rotundidad. No te dejas engañar, aunque procuras permanecer abierto a dejarte convencer. La verdad está muy repartida y mezclada con demasiadas mentiras; pero a veces tienes la sensación de haberla atrapado por algún cabo medio suelto.

¿Mantiene la Iglesia jerárquica actual la credibilidad de los primeros apóstoles?. Con infinitos años a cuestas se nos acerca nuevamente el Papa, buscando encuentros con la juventud. ¿Y por qué no, me pregunto, una aproximación al ejército de prejubilados y jubilados entre los 60 y 80 años?. ¿Acaso no mantenemos nuestra mente tan en forma como la del anciano pontífice?. ¿Se teme a nuestra libertad de criterio y a nuestro espíritu crítico?. ¿El mensaje no es lo suficientemente sólido como para ilusionar a los viejos?. Por lo general los mayores no somos ni dóciles ni sumisos. Cada uno tenemos nuestras obsesiones. A mi me atormenta y me impide reconocerme como auténtico cristiano cualquier acumulación patrimonial, sea individual o familiar. Con esta “empanada mental”, es lógico que vea a la Iglesia-Estado vaticana y a su excesivo poder terrenal, mas cerca del “anticristo” que del Cristo que la fundó!. Yo debo, tu debes… y la Iglesia católica debe de, ( en esto me salgo de mi relativismo), liquidar su patrimonio material y tangible, reunir a sus fieles en “carpas de circo” y lavar los pies de los pobres todos los domingos!. Menos grandiosos viajes pastorales y mas ejemplo evangélico!. No marginemos a los “nazarenos” siglo XXI, sobre cuyos pies hemos de derramar el perfume de nuestro servicio. Dios no necesita de nuestros mimos y caricias. No nos sirvamos de El para escapar de la miseria humana.

En fin, nos lamentamos al constatar la realidad de un clero escaso, muy mayor y demasiadas veces con una cierta inmadurez humana. Sin embargo, hoy en día su preparación teológica y pastoral están al alcance de cualquier persona mayor medianamente culta. La pregunta surge espontánea: ¿Por qué entre la enorme masa de jubilados de ambos sexos apenas nadie aspira a sobrepasar la categoría de sacristán?. ¿Porque no le dejan?. ¿Por qué tantas trabas al sacerdocio femenino?. ¿Acaso cuánto menos “ayatollah’s” mejor?. ¿El secularizado y consumista primer mundo instalado en Occidente es el ejemplo a seguir?. ¿Aunque genere inventos como las terroríficas “guerras preventivas”, verdaderas “apisonadoras” para el Derecho Internacional y la defensa de los derechos humanos de los más desfavorecidos?.