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Un capítulo brillante

Así vi y sigo viendo el episodio de la reciente y multitudinaria manifestación a favor de personas encarceladas del MLNV, en un Bilbao lluvioso. Hubo tal gentío que, a mis años y con un corazón que no está para demasiados trotes, estuve a punto de salirme de la fila. En el arranque desde La Casilla el atasco fue monumental. ¡Cuarenta y cinco minutos para dar cuatro pasitos!. Así y todo, fue una pequeña aventura que mereció la pena. Una vivencia ilusionante compartida con unas ciento veinte mil personas, en su mayoría de edades comprendidas entre los veinte y los cincuenta años. ¿Cuantos eventos pueden movilizar a un grupo humano, tan joven y mucho mas plural de lo que algunos imaginan, en nuestro Bilbao siglo XXI?. ¿Qué sentido tiene el compararlo con los tres millones de personas que integran el País Vasco?. ¿Demagogia o despecho?. ¡ Por favor, que el conjunto de la ciudadanía incluye desde criaturitas que cuelgan aún de la teta materna, hasta todos las ausencias por mil motivos,(menores de edad, enfermos, discapacitados, tercera y cuarta edad, etc.)!. Total que las dos horitas de esfuerzo me sirvieron para cargar las pilas, ante la eventualidad de tener que enfrentarme a preguntas nada ingenuas. No me libraré, por ejemplo, de una tan típica como…… ¿Y que pintabas tu allí, respaldando a los amigos de los terroristas?.

¡Qué difícil es dialogar con quienes se empeñan en no enterarse de nada de lo que está pasando en Euskal Herria!. O con quienes sí se enteran, pero anteponen sus propios intereses políticos a la solución del conflicto. O con quienes son víctimas de su irrefrenable ansia de venganza y se muestran incapaces de apostar por una alternativa distinta al “ojo por ojo”. Y sin embargo, la inmensa mayoría de los que participamos en la fiesta del U12 solo pedíamos respeto a los derechos humanos de todas las personas y aplicación justa de la ley penitenciaria española. Entre las personas encarceladas por pertenencia a ETA, hay muchas que lo son por motivos únicamente políticos. Las demás, aún con delitos de sangre, siguen y seguirán siendo personas hayan hecho lo que hayan hecho. En definitiva son seres humanos cuyos derechos no pueden ser violados por ninguna ley y menos, como es el caso, cuando la excepcionalidad represiva es su sello de identidad. En este sentido, resulta penoso tener que responder, una y otra vez, a una pregunta cargada de falsa ingenuidad: ¿Qué opinarían Vds. si se organizara una manifestación de este calibre en favor de, por ejemplo, violadores asesinos? . ¡Qué malintencionado empeño de comparar lo incomparable!.

Es evidente que quienes militan en el nacionalismo español niegan, por lo general, la existencia de la Nación Vasca con su propia identidad, bien diferenciada de la española. Al ser eso así, no pueden llegar a percibir que esa persona, a la que consideran terrorista etarra, un criminal cruel merecedor incluso de la pena de muerte(ojo por ojo), no se ve a si misma como tal. Es mas, diría que tampoco le ve del mismo modo una gran parte de la mayoría social de Euskal Herria. El tal terrorista, para él mismo y para muchísima gente aquí e incluso en extranjero, es un separatista vasco. Un soldado/gudari que milita en un movimiento de liberación nacional. El brazo ejecutor de una violencia de respuesta, provocada por la actuación dictatorial y antidemocrática de un Estado opresor. ¿Que está equivocado?. Pues tratemos de sacarle de su error con argumentos que puedan ser inteligibles para quienes se mueven en esos parámetros. De lo contrario, será inútil pretender que se humille hasta anonadarse, que reniegue de todo su pasado, que se disuelva como un azucarillo, etc. Además….¿Qué quiere decir disolverse, en boca de un nacionalista español?.¿Que desaparezcan como por arte de magia, además de las armas, todo el soberanismo e independentismo abertzale?. Seamos civilizados y no hagamos el avestruz. Con mas violencia de Estado solo conseguiremos mantener la tensión y alargar el conflicto.

Termino lamentando un par de cosillas: la ausencia injustificada de algún representante oficioso del PNV mas soberanista y la descortesía del laureado alcalde bilbaíno, incapaz de tener un detalle con la muchedumbre que invadió su pequeño reino de Taifas. Un par de borroncillos que no restaron brillantez a este nuevo capítulo en la Construcción Nacional Vasca.